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Gouffre Berger

Gouffre Berger

Meandro

Cascade

Riviere sans etoiles

Vagin2 

sale treize

 sale treize

bivac

 Berger

 vestiaire

  Pepe

- 1000

Lapiaz

Refuge des Feneys, Austrans 

Cordas a secar...

Gouffre do Gounier

Lac Gournier

"Operation -1000"

 

 Decidimos hacer dos equipos de tres personas cada uno. El primero (Renza, Pedro y Pepe) entraría con el objetivo de instalar la parte inicial de la cueva que es un rosario de pozos cuya máxima profundidad es de 45 metros, separados por zonas de meandro, para luego, cruzar el lago, bajar hasta el vivac, situado a -500, y seguir la instalación hasta “Le Vestiarie” que es donde nos íbamos a poner los trajes de agua.

 

El segundo (Sofia, Paolo y Pep), entraría 3 horas después transportando el material para el vivac y los sacos de cuerdas de la parte inferior. En nuestros cálculos suponíamos que el primer equipo contactaría con el segundo aproximadamente en el “Lac Cadoux” o con un poco de suerte, en el vivac.

 

Los dos equipos debíamos subir y dormir fuera de la cueva,  en el refugio.

 

La realidad fue que el segundo equipo alcanzó al primero en la parte final de los  pozos, eso implicó la contrariedad de tener que esperar un poquito, pero a cambio permitió hacer conjuntamente la parte media de la cavidad hasta el vivac ya que al estar seco el lago, pudimos descender todos conjuntamente disfrutando de la compañía y de una visibilidad mejor ya que al ser un grupo mas numeroso de espeleólogos la galeria estaba mas iluminada.

 

Una vez a -260m se terminan los pozos y se conecta con la “Grand Galerie”, que es la principal del sistema y que es de grandes dimensiones. Se sigue descendiendo alternando pasos por el rio sin llegar nunca a mojarse con pasos en seco por los laterales es “La Rivière sans Étoiles” que dio nombre a la película sobre la exploración. Pronto se llega a un punto con el suelo cubierto de barro y arena, es el “Lac Cadoux” que nosotros encontramos completamente seco  

 

 Una vez superado el “Lac Cadoux”, se baja una zona con bloques y se llega a la sala Bourgin, que tiene unas preciosas formaciones y que yo erróneamente confundí con la “Salle des Treize”. La galeria sigue descendiendo, se supera la cascada “du petit General”, la de “La Tyroliene” y se llega al “Gran Eboulis”. En su parte inferior se abre la verdadera “Sale des Treize” que es donde se instala el vivac.

 

Una vez allí, reorganizamos los equipos (Paolo cambio al primer equipo y Pedro al segundo) que de forma independiente siguieron su función.

 

El equipo que se quedó en el vivac, salió de la cavidad sobre las 2 de la madrugada  mientras que el otro lo hizo sobre las 6. Conseguimos instalar hasta -650 y tener todo el material necesario en el vivac. El objetivo del primer día estaba cumplido!.

 

Los italianos debían marchar el dia 22, por lo que dedicamos el 22 y 23 a descansar haciendo turismo y visitando las cuevas de “Choranche” y les “Cuves de Sassenage” que es la cueva que se abre en la parte inferior y por donde la Berger vierte sus aguas y esperando a Marie y Laurent que llegarian la tarde del 23.

 

Interiormente, cada uno de nosotros midió las propias fuerzas y calculó la posibilidad que tenía de llegar hasta el fondo de la cueva en condiciones de volver a subir con seguridad. Es una decisión difícil, ya que es una oportunidad que no se tiene cada día, y eso te incita a arriesgar, a sabiendas que un exceso de confianza puede llevar al desastre.  Al final, se formó un equipo de 4 personas, Marie, Laurent, Pedro y Pepe, que intentarían llegar al final ya que disponían de la fuerza, la moral y los conocimientos técnicos necesarios para asumir el reto sin riesgos.

 

El equipo del fondo debía bajar el material de vivac de Marie y Laurent, seguir bajando hasta “Le Vestiarie”, y continuar la instalación hasta el final aéreo de la cavidad (-1.122m). Después debía subir desinstalando hasta el vivac. Nuestros cálculos preveían llegar al fondo aproximadamente a la medianoche, y poder estar en el vivac entre las 4 y las 5 de la madrugada.

 

El segundo equipo, al que se incorporaría Max,  entraría en la cavidad el 25  para llegar al vivac sobre las 3 de la tarde y junto con el primer equipo que ya habría descansado, subir material.

 

En realidad, el descenso del primer equipo fue mucho mas difícil de lo esperado. El agua y el frío minaban las fuerzas y había dificultad para superar los pasamanos, la instalación se hacía interminable, pero al fin, se llegó al impresionante  “Puits de l’Ouragan”, que es el que marca la barrera de los -1000m. A partir de este punto, ya no es necesaria la utilización de cuerda para la progresión. El descenso sigue hasta -1122m donde para poder continuar habría que superar buceando con botellas un sifón. Era aproximadamente la 1:30 de la noche.

 

Una vez en el fondo, comida para recuperar fuerzas y  preparación para la subida, una subida que se preveía muy, pero que muy dura. Como indicaba un compañero, los pozos parecían mucho mas largos  y la rampa del “Grand Canyon” se había convertido en una pista de patinaje donde los resbalones y caídas eran continuas. El agotamiento era enorme y en cualquier lado había alguien tirado en el suelo intentando recuperar unas fuerzas que ya casi no existían, pero poco a poco, se superaban  todos los obstáculos y la meta que que había en mente, el Vivac se iba acercando. Era la tabla de salvación,  aunque para salir de la cavidad todavía  quedarían 500 metros mas para superar.

 

Pero al fin, aproximadamente a las 2 del mediodía del 25 se llegó al vivac con la satisfacción de haberlo conseguido.

 

Mientras, des de arriba, ajenos a la aventura que se estaba viviendo en el interior, se planeaba la entrada para empezar la desinstalación.

 

Sin sacos, el descenso de los pozos y los meandros se hace muy rápido. En una hora se llega a su base y en 1 hora y media mas al vivac.  El segundo equipo llegó al vivac sobre las 3 de la tarde. Sólo 1 hora después que hubiesen llegado del fondo y hubiesen empezado a descansar!  con lo que había que cambiar de nuevo los planes ajustándolos a la nueva situación.

 

Los que acababan de llegar, cogerían un saco cada uno y lo subirían hasta la base de los pozos, luego volverían a bajar para coger otro saco y volver a subir y salir al exterior. De esa forma, en el vivac solo quedaría el material propio que estaba siendo utilizado y que lo subirían hasta la base de los pozos los que se quedaban a dormir. La idea era dejar el material en la base del 'Puit Aldo' para sacarlo al exterior al día siguiente. En el segundo viaje, Marie, que no podía conciliar el sueño decidió también subir y salir al exterior. Viniendo de -1000m y sin dormir, cogió su saca por que tal como dice, si no llevas saca no cuenta, tiró para arriba, subió los pozos y salió… siempre con una sonrisa en los labios. Al quitarse los guantes, vimos con sorpresa que llevaba las uñas largas y bien pintadas… Women Power!).

 

En el vivac, se durmió 10 horas, tiempo suficiente para recuperar fuerzas para remontar el resto de sacos hasta la base de los pozos y salir al exterior así que el día 26 estábamos todos fuera inmensamente contentos por haber conseguido nuestro objetivo.

 

Ahora solo nos faltaba terminar de sacar el material que estaba en la base del “Puit Aldo” y volverlo de vuelta al refugio, cosa que con mas dificultades de las esperadas hicimos el día 27.

 

 El 28 lo dedicamos a arreglar y repartir el material, ya que las pertenencias de unos estaban mezcladas con las de otros. Marie estuvo una hora buscando su neopreno que creía perdido en el saco de Max que ya había vuelto para Italia, cuando al final descubrió que lo tenia todo el rato delante, secándose al Sol! (sólo que vuelto del revés!). Fuimos también a Autrans, a tomar una buena y merecida ducha y a comprar postales y recuerdos. Para finalizar, una estupenda cena de celebración en el refugio.

Pepe debía regresar temprano a casa, así que el 29 a primera hora, toque de marcha, terminar de arreglarlo todo y despedidas. Besos, abrazos y felicitaciones para todo el mundo. No obstante, como el resto no teníamos tanta prisa, antes de emprender el viaje para casa, decidimos estrenar el bote, por lo que nos fuimos a “La grotte de Gournier” justo al lado de “Choranche”. Una cavidad cuyo acceso se hace por un lago de unos 50 metros de longitud que da paso a una zona fósil con muchas concreciones y por donde se accede al rio. Por ese rio se remontan mas de 600 metros de desnivel. Sofia, Pedro y Pep llegaron hasta la conexión con el rio, mientras que Marie y Laurent, que no tenían que viajar hasta el día siguiente continuaron rio arriba.

 

  Pep Pujal


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